DOLOMITAS 🇮🇹 
TIROL DEL SUR 🇮🇹
ALPES ITALIANOS 🇮🇹




Las Dolomitas forman parte de los Alpes orientales, en el norte de Italia. Se extienden principalmente por tres grandes zonas:

  • Trentino-Alto Adigio → donde están Canazei, Val di Fassa, Marmolada, Alpe di Siusi, Val di Funes…
  • Véneto → Cortina d’Ampezzo, Tre Cime di Lavaredo, Misurina, Cinque Torri…
  • Friuli-Venezia Giulia → la parte más oriental.

Están relativamente cerca de Austria. 

La zona declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2009 comprende nueve áreas y unas 141.900 hectáreas. Incluye 18 cumbres de más de 3.000 metros. 

Cuando miras  la Marmolada, las Tre Cime o las Cinque Torri, en cierto sentido estas mirando antiguos fondos marinos convertidos en montañas.

El francés Déodat de Dolomieu, que en el siglo XVIII estudió y describió la roca característica de la zona, dándole nombre a la dolomita, un carbonato de calcio y magnesio. De ahí vienen tanto el nombre del mineral como el de la cordillera. 

Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), las Dolomitas se convirtieron en un enorme frente de montaña entre las fuerzas austrohúngaras e italianas.

Se combatió a altitudes enormes, en condiciones durísimas, con nieve, frío, avalanchas y temperaturas extremas.

Por eso todavía pueden encontrarse:

  • trincheras
  • túneles excavados en la roca
  • puestos de observación
  • refugios militares
  • caminos y restos de fortificaciones

 RUTA 6 DIAS


DÍA 1


DÍA 2


PASSO DEL SELLA

Hay carreteras que son mucho más que un camino… Passo Sella es una de ellas.

Por la mañana, tempranito, salimos rumbo a passo del Sella , disfrutando desde el principio de una carretera espectacular. Por el camino pasamos junto al teleférico del Sassolungo, con la imponente montaña como protagonista del paisaje.

Nuestra idea era subir a Seceda, pero llegamos un poquito tarde y ya no pudimos conseguir entradas para ese día. Así que, como en este viaje hemos aprendido que en las Dolomitas también hay que saber improvisar, cambiamos de planes y pusimos rumbo hacia Val di Siusi, otro de esos lugares que teníamos muchas ganas de conocer.

Y la verdad es que el cambio de ruta acabó siendo todo un acierto, porque las vistas que nos esperaban allí fueron simplemente espectaculares.


ALPE DE SIUSI 

Y entonces entendimos por qué dicen que Alpe di Siusi es uno de los paisajes más bonitos de las Dolomitas… 💚🏔️

Para Alpe di Siusi (Seiser Alm) hay varias formas de acceder:

  • 🚗 En coche: se puede subir desde Siusi/Seis por carretera hasta Compatsch, pero hay restricciones de tráfico durante el día en temporada. Por eso es importante controlar el horario.
  • 🚠 Teleférico Seiser Alm: desde Siusi subes directamente hasta Compatsch, en unos 15 minutos. Es la opción más cómoda si no quieres conducir.
  • 🚌 Autobús: también hay servicios desde los pueblos de la zona hacia Alpe di Siusi.

Como no pudimos subir a Seceda, cambiamos de planes y nos dirigimos hacia Alpe di Siusi, uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer.

Llegamos hasta Siusi y desde allí cogimos el teleférico que nos llevó hasta Compatsch, en pleno corazón de la meseta. Y en cuanto salimos… ¡menudo espectáculo!

Nos encontramos con unas praderas enormes, salpicadas de pequeños refugios y rodeadas por algunas de las montañas más impresionantes de las Dolomitas. El contraste entre el verde de los prados y las enormes paredes de roca del Sassolungo y el grupo del Sella hacía que no supiéramos dónde mirar.

Aunque habíamos cambiado el plan sobre la marcha, acabamos pensando que quizá las Dolomitas tenían preparada una sorpresa para nosotros. Alpe di Siusi fue una de esas visitas en las que simplemente paseas, haces fotos, miras el paisaje y disfrutas sin necesidad de tener prisa.

Y es que aquí entendimos por qué dicen que Alpe di Siusi es uno de los paisajes alpinos más bonitos de Europa.

Y como ya tocaba reponer fuerzas, comimos en Compatsch con aquellas vistas a la pradera. La verdad es que no se nos ocurre un comedor con mejores vistas. 😍


CASTELROTTO

Castelrotto: pequeño, bonito y rodeado de las Dolomitas. 💚

La tarde la comenzamos en Castelrotto, un pequeño pueblo de los Alpes italianos que conserva todo el encanto y la tradición del Tirol del Sur.

Después de disfrutar de las enormes praderas de Alpe di Siusi, el cambio de paisaje nos gustó mucho. Aquí nos encontramos con un pueblo tranquilo, de casas de colores, balcones llenos de flores y ese ambiente tan centroeuropeo. 

Lo primero que nos llamó la atención fue su impresionante campanario, de más de 80 metros de altura, que domina la plaza y se ha convertido en uno de los símbolos de Castelrotto.

Paseamos tranquilamente por el centro, disfrutando de sus calles y de sus edificios tradicionales. Fue una visita más relajada, pero precisamente eso fue lo que nos gustó: después de un día de montañas y paisajes espectaculares, comenzar la tarde descubriendo un pueblo con mucha personalidad y tradición.

Castelrotto fue otro de esos rincones de las Dolomitas que nos sorprendió casi sin buscarlo.


BOLZANO

Bolzano: un pedacito de Italia con alma alpina.

Acabamos el día en Bolzano, la capital del Tirol del Sur.

Después de pasar la tarde descubriendo Castelrotto, nos fuimos hasta Bolzano para dar una vuelta y disfrutar del ambiente de la ciudad al caer la tarde.

Bolzano nos pareció una ciudad con una personalidad muy especial, donde se mezclan perfectamente las influencias italianas y centroeuropeas. Sus calles, sus edificios de colores, sus plazas y sus soportales nos recordaron una vez más que estábamos en una zona donde conviven dos culturas.

Fue un buen broche para un día bastante completo: empezamos entre las montañas y las praderas de Alpe di Siusi, continuamos por el encanto tirolés de Castelrotto y terminamos paseando por Bolzano.

Un día de esos en los que cambiamos de paisaje varias veces… y cada uno nos dejó algo diferente.

Comenzamos nuestro paseo por Piazza Walther, la plaza principal de la ciudad, con la Catedral de Bolzano como protagonista. La plaza tiene muchísimo ambiente y es uno de esos lugares perfectos para sentarse un rato y simplemente disfrutar de la ciudad.

Desde allí nos adentramos por Via dei Portici, la famosa calle de los soportales. Recorrimos sus galerías cubiertas, llenas de tiendas, edificios históricos y rincones con mucho encanto. Y aquí volvimos a encontrarnos con esa mezcla tan característica de Bolzano: un poquito de Italia y mucho de esa esencia centroeuropea. 

Después de un día entre las montañas de Alpe di Siusi, el encanto de Castelrotto y finalmente el ambiente de Bolzano, pusimos marcha hacia nuestro último destino del día. 


LAGO DI CAREZZA

Lago di Carezza… un rincón de las Dolomitas que parece sacado de un sueño.

Y para terminar el día, hicimos una última parada en el Lago di Carezza, uno de esos lugares que teníamos marcados como imprescindibles en nuestro recorrido por las Dolomitas.

Llegamos ya al final de la jornada y nos encontramos con el famoso lago rodeado de bosque y con las montañas del Catinaccio y el Latemar como telón de fondo.

El Lago di Carezza es conocido por sus aguas de colores, que pueden ir cambiando según la luz y las condiciones del día. Aunque nuestra visita fue ya al final de una jornada bastante intensa, mereció muchísimo la pena acercarnos hasta allí.

Después de haber pasado por Alpe di Siusi, Castelrotto y Bolzano, terminar el día frente a este paisaje fue la guinda perfecta.

Otro lugar que nos dejó pensando lo mismo que tantas veces durante este viaje: las Dolomitas tienen un rincón bonito detrás de cada curva.


DÍA 3


SECEDA

Y entonces apareció Seceda… un paisaje tan espectacular que cuesta creer que sea real. 🏔️💚

Después de habernos quedado con las ganas el primer día, finalmente conseguimos visitar Seceda. Subimos sobre las 10 de la mañana, y aquí aprendimos una cosa importante: si quieres visitar este lugar en temporada alta, es muy recomendable reservar las entradas con antelación, porque la afluencia es grande y las plazas se pueden agotar.

Además, hay que preparar el bolsillo… 😅 El teleférico es uno de los más caros que pagamos durante el viaje: 74 € por persona ida y vuelta, a lo que nosotros sumamos unos 30 € de parking.

La subida hasta Seceda se hace en dos tramos. Primero cogimos una cabina desde Ortisei hasta Furnes, y allí cambiamos a una cabina mucho más grande, con capacidad para unas 30 personas, que nos llevó hasta la parte alta.

En apenas unos minutos pasamos de estar en el pueblo a encontrarnos a unos 2.500 metros de altitud. Y desde allí todavía se puede subir caminando unos minutos hasta el punto más alto de Seceda, a 2.519 metros.

Pero lo mejor, sin duda, fue lo que nos encontramos al salir: las famosas montañas de Seceda delante de nosotros, con esas formas tan características y unas vistas que hacen que entiendas por qué este lugar es uno de los grandes iconos de las Dolomitas.

Después de todo lo que nos había costado conseguir llegar hasta allí, solo nos quedaba una cosa: disfrutar y hacer fotos como si no hubiera mañana. 📸

Una vez arriba, entendimos perfectamente por qué Seceda es uno de los lugares más fotografiados de las Dolomitas.

Lo primero que nos encontramos fueron sus enormes praderas alpinas y, al fondo, las espectaculares agujas de los Odle, con esas formas tan peculiares y verticales que parecen imposibles.

Recorrimos tranquilamente la zona, disfrutando de los diferentes miradores y de unas panorámicas increíbles. Por un lado, las montañas; por otro, las grandes praderas verdes salpicadas de refugios y pequeñas construcciones alpinas.

Y, por supuesto, hicimos la típica parada en el famoso mirador de Seceda, para ver la cresta. Después de haberlo intentado el primer día y no haber podido subir, estar finalmente allí fue todavía más especial.

Quizá por eso lo disfrutamos tanto: porque esta vez sí conseguimos llegar hasta ese paisaje que tantas veces habíamos visto en fotografías. 


ORTISEI

Y llegamos a Ortisei, un pueblo de cuento rodeado por las impresionantes montañas de las Dolomitas.

Después de bajar de Seceda, nos fuimos a Ortisei, uno de los pueblos más bonitos y conocidos de Val Gardena.

Ortisei, en alemán St. Ulrich y en ladino Urtijëi, tiene ese encanto típico del Tirol del Sur: casas cuidadísimas, fachadas llenas de flores, balcones de madera y un centro peatonal muy agradable para pasear.

El pueblo está rodeado de montañas y se nota muchísimo que es una zona muy ligada al turismo de montaña y al esquí. Además, es uno de los principales puntos de acceso a lugares como Seceda y Alpe di Siusi.

Nosotros aprovechamos para dar una vuelta por el centro y, sobre todo, para parar a comer, que después de la mañana en Seceda ya tocaba reponer fuerzas 😄.

La verdad es que Ortisei nos gustó mucho. Es de esos pueblos que, aunque sean bastante turísticos, mantienen ese ambiente alpino tan cuidado que hace que apetezca simplemente pasear, mirar las tiendas y disfrutar del entorno.


VAL DI FUNES

Val di Funes: naturaleza, montañas y una de esas vistas que no se olvidan

Por la tarde dejamos atrás Ortisei y nos dirigimos hacia Val di Funes, uno de los valles más bonitos de las Dolomitas.

Aquí el paisaje cambia un poco: grandes praderas verdes, pequeñas casas de madera, montañas por todas partes y esas enormes agujas de los Dolomitas al fondo que hacen que no sepas muy bien hacia dónde mirar.

Nuestra parada fue Santa Maddalena, uno de los lugares más conocidos del valle. Y allí nos encontramos con la imagen que tantas veces habíamos visto en fotos: el pequeño pueblo, las praderas y, al fondo, las impresionantes montañas del grupo de los Odle.

También nos acercamos a la iglesia de San Giovanni in Ranui, probablemente una de las estampas más fotografiadas de todo Val di Funes. La pequeña iglesia, completamente rodeada de verde y con las montañas detrás, parece colocada allí expresamente para hacer una foto.

Después de todo lo que habíamos visto durante el día, terminar la tarde en este valle fue todo un acierto. Tranquilidad, paisajes espectaculares y esa sensación de estar dentro de una postal que tuvimos tantas veces durante este viaje.


PASSO DELLE ERBE

curvas, montañas y un paisaje que nos dejó sin palabras. 🏔️

Después de recorrer Val di Funes, continuamos nuestra ruta hacia el Passo delle Erbe, uno de esos puertos de montaña que hacen que conducir por las Dolomitas sea todo un espectáculo.

Eso sí, aquí hay que ir con un poco de ojo. La carretera es bastante estrecha, con muchas curvas y algunos tramos en los que cruzarse con otro coche requiere paciencia y bastante soltura al volante. Así que, sinceramente, no es una carretera que recomendaríamos a alguien que no esté acostumbrado a conducir por montaña.

Pero si conduces con tranquilidad, merece muchísimo la pena. A medida que subíamos, el paisaje iba cambiando entre bosques, praderas y montañas, hasta llegar a unos 2.000 metros de altitud, con el impresionante Sass de Putia dominando el paisaje.

Paramos un rato para disfrutar de las vistas y, cómo no, hacer unas cuantas fotos. Porque en las Dolomitas puedes decir «solo paramos un momento» y acabar parando cada cinco minutos. 😂

La carretera puede ser exigente, pero el paisaje compensa totalmente.


CANAZEI

Canazei… donde cada rincón parece diseñado para quedarse en la memoria.

Después de esta visita, pusimos rumbo a Canazei, que sería nuestro lugar de alojamiento durante los siguientes días. Elegimos este pueblo como base porque está muy bien situado para explorar algunas de las zonas más espectaculares de las Dolomitas, y además tiene mucho ambiente, restaurantes y todos los servicios necesarios para descansar después de un día de ruta.


DÍA 4 


LAGO FEDAIA

A los pies de la Marmolada, un paisaje que nos dejó completamente sin palabras.

Comenzamos el día con lluvia y bastante niebla, pero aun así decidimos coger el coche y poner rumbo al Lago di Fedaia.

A medida que íbamos subiendo, la niebla iba envolviendo las montañas y el paisaje tenía un aire totalmente diferente al de los días anteriores. No sabíamos muy bien qué nos íbamos a encontrar arriba, pero como ya sabéis, nosotros somos de aquello de «vamos a ver qué tal». 😄

Llegamos al Lago di Fedaia, situado a unos 2.000 metros de altitud, a los pies de la impresionante Marmolada. Ese día la montaña estaba prácticamente escondida entre la niebla, así que nos tocó verla a ratitos, cuando las nubes nos daban un poco de tregua.

Aun con el día gris y lluvioso, el lugar tenía su encanto. El lago, las montañas y aquella niebla le daban un ambiente completamente distinto, más misterioso y tranquilo.

Y, como siempre en las Dolomitas, aunque el tiempo no acompañe… el paisaje sigue mereciendo la pena.


SOTTOGUDA

Sottoguda: pequeño pueblo, enormes montañas y mucho encanto.

Después del Lago di Fedaia continuamos hasta Sottoguda, un pequeño pueblo de montaña que nos llamó la atención por sus casas tradicionales de piedra y madera y por el entorno tan bonito que lo rodea.

No llegamos a hacer la ruta de los Serrai di Sottoguda; simplemente estuvimos por la zona, dando una vuelta y disfrutando del paisaje.

El día seguía lluvioso y con niebla, pero aun así Sottoguda tenía ese encanto especial de los pueblos de montaña, tranquilo y rodeado de unas montañas espectaculares.

Fue una parada breve, pero nos permitió conocer otro pequeño rincón de esta zona de las Dolomitas antes de continuar nuestra ruta.


ALLEGHE

Alleghe: lago, montañas y una postal que parece irreal.

Después de Sottoguda continuamos nuestra ruta hasta Alleghe, un pequeño pueblo situado a orillas del lago del mismo nombre.

El paisaje nos volvió a sorprender: el Lago di Alleghe rodeado de montañas y, al fondo, el imponente Monte Civetta. Con el día todavía lluvioso y las nubes bajas, todo tenía un aspecto mucho más misterioso y diferente al de los días anteriores.

Dimos una vuelta por la zona del lago, disfrutando del paisaje y haciendo alguna que otra foto. Aunque el tiempo no estaba siendo nuestro mejor aliado, la verdad es que estos paisajes tienen algo especial incluso con el cielo gris.

Otra parada más en nuestra ruta por las Dolomitas, descubriendo pueblos y rincones que no teníamos previsto dejar pasar.


PASO DE FALZAREGO

Passo Falzarego: curvas, historia y montañas que impresionan a cada paso. 🏔️

Desde Alleghe continuamos nuestra ruta hacia el Passo di Falzarego, uno de los puertos de montaña más conocidos de las Dolomitas, situado a unos 2.109 metros de altitud.

La carretera va subiendo entre curvas y montañas hasta llegar al puerto, donde el paisaje vuelve a ser impresionante. Las enormes paredes rocosas que nos rodeaban nos recordaban constantemente que estábamos en pleno corazón de las Dolomitas.

Además, esta zona tiene mucha historia relacionada con la Primera Guerra Mundial, ya que por aquí pasaba el frente entre las tropas italianas y austrohúngaras.

El día seguía bastante gris, con nubes y niebla, pero aun así disfrutamos muchísimo del recorrido. Y es que en las Dolomitas, incluso cuando el tiempo no acompaña, la carretera ya es parte del viaje.


CINQUE TORRI

Cinque Torri… cinco gigantes de piedra que nos dejaron completamente fascinados.

Después del Passo di Falzarego pusimos rumbo a Cinque Torri. Para llegar arriba cogimos el teleférico, que nos costó alrededor de 34 € por persona ida y vuelta.

Cuando comenzamos a subir, el día seguía bastante complicado: niebla, nubes y poca visibilidad. La verdad es que íbamos pensando que quizá arriba no íbamos a ver gran cosa.

Pero las Dolomitas tenían otros planes para nosotros. 😍

Poco a poco, el cielo empezó a abrirse y la niebla comenzó a desaparecer, dejando al descubierto las impresionantes Cinque Torri y todo el paisaje que las rodea.

Fue como si el cielo nos hubiera querido hacer un regalo después de habernos hecho esperar. Y vaya regalo… porque de repente pasamos de estar rodeados de niebla a tener unas vistas espectaculares.

Arriba, además de disfrutar del paisaje, pudimos ver las antiguas trincheras y posiciones de la Primera Guerra Mundial, que hacen que este lugar tenga todavía más historia.

Sin duda, Cinque Torri fue una de esas visitas en las que el tiempo acabó jugando a nuestro favor. Subimos con niebla y terminamos con un cielo que nos regaló unas vistas que difícilmente vamos a olvidar.


PASSO GARDENA

Passo Gardena… un espectáculo de roca y montaña que nos hizo parar una y otra vez para mirar. 🏔️

Después de disfrutar de Cinque Torri, emprendimos el camino de vuelta al hotel atravesando el Passo Gardena, otro de los grandes puertos de montaña de las Dolomitas.

La carretera nos volvió a regalar unas vistas espectaculares, rodeados de enormes paredes de roca, praderas y montañas. Aunque ya llevábamos todo el día de ruta, era imposible no parar alguna vez para hacer una foto o simplemente quedarnos mirando el paisaje.

Y así, entre curvas, montañas y unas vistas que no cansaban nunca, fuimos regresando hacia nuestro hotel, poniendo el punto final a otro día intenso pero espectacular por las Dolomitas.


DÍA 5 


PASSO PORDOY 

Passo Pordoi… una leyenda del ciclismo en pleno corazón de las Dolomitas. 🚴‍♂️🏔️

Comenzamos el día cambiando de zona. Dejamos atrás Canazei y nos dirigimos hacia el norte, empezando la ruta por uno de los puertos más famosos de las Dolomitas: el Passo Pordoi, a 2.239 metros de altitud.

El Passo Pordoi es famoso, entre otras cosas, por sus impresionantes paisajes y por formar parte de las míticas etapas de montaña del Giro de Italia. Sus curvas y su desnivel lo han convertido en todo un clásico para los amantes del ciclismo, pero también es una auténtica maravilla para recorrer en coche.

Y nosotros, que no somos precisamente ciclistas 😂, disfrutamos de otra manera: parando, mirando el paisaje y haciendo fotos cada vez que podíamos.

La carretera va ascendiendo entre enormes paredes de roca y praderas alpinas, hasta llegar al puerto, donde las vistas son simplemente espectaculares. Y esto no había hecho más que empezar…

Desde allí volvimos a divisar la marmolada. 


PASSO CAMPOLONGO 

Passo Campolongo… otra de esas carreteras que atraviesan el corazón de las Dolomitas y nos dejaron alucinando. 🏔️💚

Después de disfrutar del Passo Pordoi, continuamos nuestra ruta hacia el Passo Campolongo, a unos 1.875 metros de altitud.

Es uno de los cuatro puertos que forman la famosa Sellaronda, junto con Pordoi, Gardena y Sella, una de las rutas más conocidas de las Dolomitas tanto para conducir como para hacer en bicicleta.

El paisaje aquí vuelve a ser espectacular, aunque el puerto es algo más suave que el Pordoi. La carretera serpentea entre praderas verdes y enormes paredes de roca, con las montañas acompañándonos durante todo el recorrido.

Nosotros seguimos disfrutando de la ruta en coche, haciendo nuestras correspondientes paradas para contemplar el paisaje, porque en las Dolomitas hasta los trayectos entre un sitio y otro forman parte del viaje.


CORVARA IN BADIA

Corvara in Badia: Dolomitas en estado puro. 🏔️✨

Después del Passo Campolongo llegamos a Corvara in Badia, uno de los pueblos más conocidos de esta zona de las Dolomitas.

Corvara está rodeado de montañas espectaculares y tiene ese aire alpino tan característico del Val Badia, con hoteles, restaurantes, casas de madera y fachadas muy cuidadas.

Además, es uno de los puntos más importantes para los amantes del ciclismo y los deportes de montaña, ya que se encuentra en plena ruta de la Sellaronda y está rodeado de algunos de los puertos más famosos de las Dolomitas.

Nosotros aprovechamos para hacer una parada y conocer un poco el pueblo, disfrutando de sus calles y, sobre todo, del paisaje que lo rodea.

La verdad es que Corvara nos pareció uno de esos lugares donde las montañas son las verdaderas protagonistas.


BRUNICO

Brunico… donde el ambiente italiano se mezcla con ese inconfundible aire austriaco. 🇮🇹🇦🇹🏔️

Después del Passo Campolongo continuamos nuestra ruta hasta Brunico, donde hicimos una parada para comer y descansar un poco.

Aquí notamos claramente cómo el alemán empieza a ganar terreno al italiano, y eso también se refleja muchísimo en la arquitectura. Las casas, los balcones de madera, las fachadas y ese aire tan alpino hacen que por momentos parezca que hemos cambiado de país.

Nos gustó mucho ese contraste entre Italia y Austria que se respira en esta zona. Dimos una pequeña vuelta por el centro después de comer y continuamos nuestra ruta, porque todavía nos quedaba mucho por descubrir.

Y presidiendo el pueblo desde lo alto está su castillo, el Castello di Brunico, una antigua fortaleza que hoy forma parte de los Museos de la Montaña de Messner.


LAGO ANTHOLZER

Lago di Anterselva… ese color turquesa entre el bosque y las montañas nos dejó alucinando.

Desde Brunico seguimos hacia el lago Antholzer, también conocido como lago de Anterselva, adentrándonos cada vez más hacia el norte de Italia, muy cerca de la frontera con Austria.

Y aquí volvimos a tener esa sensación de que el alemán gana terreno al italiano. El paisaje, las casas, los carteles y el ambiente tienen un marcado carácter alpino y austriaco.

Al llegar al lago nos encontramos con un paisaje espectacular: agua rodeada de bosques y montañas, en un entorno tranquilo y prácticamente de postal. Fue otra de esas paradas en las que simplemente te quedas mirando y piensas: menudo sitio.

Después de disfrutar un rato del lago, continuamos nuestra ruta hacia la frontera con Austria.


PASO STALLE

Passo Stalle, Austria 🇦🇹… una carretera entre montañas que nos llevó hasta el precioso lago Obersee.

Después del lago Antholzer, seguimos hacia el Passo Stalle, el puerto de montaña que nos llevaría hasta la frontera con Austria.

Y aquí apareció una de esas carreteras que hacen que el trayecto sea parte del viaje. Es una carretera muy estrecha y de sentido alterno, así que hay que estar pendiente de los horarios de paso. De hecho, funciona con un curioso sistema de semáforo: unos minutos pasa el tráfico en un sentido y después cambia al contrario.

Subimos entre curvas, bosque y montaña hasta llegar a la frontera. Y, aunque el día estaba algo gris, el paisaje era espectacular. Otra frontera más que pisábamos en este viaje, esta vez entre Italia y Austria.


LAGO OBERSEE

Y después del Passo Stalle llegamos al lago Obersee, ya en el lado austriaco. Y aquí el paisaje cambia completamente: un lago pequeño y precioso, rodeado de montañas y praderas, con ese ambiente alpino que parece sacado de una postal.

Nos quedamos un rato disfrutando de la tranquilidad y haciendo fotos. Después de tantos puertos y carreteras de montaña, encontrar este rincón fue todo un regalo. Y lo mejor es que llegamos prácticamente hasta el lago en coche.


LAGO BRAIES 

Y como última parada del día llegamos al Lago di Braies, uno de los lagos más famosos y fotografiados de las Dolomitas.

El lago está rodeado de enormes montañas y sus aguas, de un color espectacular, hacen que el paisaje parezca sacado de una postal. También existe la posibilidad de alquilar una barca y navegar por el lago, una de las actividades más típicas de Braies.

Nosotros ese día no pudimos hacerlo porque el tiempo no acompañaba demasiado. Aun así, mereció muchísimo la pena acercarnos y disfrutar del paisaje.

Un consejo si vais: es muy recomendable reservar con antelación el parking, especialmente en temporada alta, porque la afluencia es enorme y el acceso está bastante controlado.

Después de todo el recorrido del día, terminar aquí, rodeados de montañas y con el lago delante, fue una manera perfecta de poner el punto final a nuestra ruta.


DÍA 6 


LAGO MISURINA 

Continuamos nuestra ruta hasta el Lago di Misurina, uno de los lagos más conocidos de las Dolomitas y situado a unos 1.754 metros de altitud.

Llegar hasta allí fue una maravilla: el lago rodeado de bosques y montañas, con las cumbres reflejándose en el agua. Es un lugar que transmite mucha tranquilidad y que invita a quedarse un rato simplemente contemplando el paisaje.

Nosotros aprovechamos para acercarnos al lago y disfrutar de las vistas antes de continuar hacia la zona de las Tres Cimas de Lavaredo.

Fue otra de esas paradas en las que nos quedamos pensando que las Dolomitas tienen una capacidad increíble para sorprenderte una y otra vez.


TRES CIMES DI LAVAREDO

Tres Cimas de Lavaredo… tres gigantes de piedra que nos hicieron sentir pequeñitos ante semejante paisaje. 🏔️

Y llegó uno de los momentos más esperados del viaje: las Tres Cimas de Lavaredo.

Dejamos el coche en el Rifugio Auronzo, recuerda reservar con antelación, a unos 2.333 metros de altitud, y desde allí comenzamos a caminar hacia el Rifugio Lavaredo. El recorrido es bastante asequible y transcurre prácticamente todo el tiempo con las impresionantes Tres Cimas como protagonistas.

El camino hasta el refugio son aproximadamente 1,5 kilómetros por trayecto, así que en nuestro caso hicimos unos 3 kilómetros entre ida y vuelta, tomándonos nuestro tiempo para disfrutar de las vistas y hacer fotos.

Llegamos hasta el Rifugio Lavaredo, situado a unos 2.344 metros, y desde allí las vistas son espectaculares. Las Tres Cimas se levantan enormes delante de nosotros, con sus paredes de roca y sus formas tan características.

Sabemos que se puede continuar hasta la Forcella Lavaredo y hacer el recorrido circular completo hasta el Rifugio Locatelli, pero nosotros decidimos no hacerlo. Preferimos quedarnos con ese tramo y disfrutarlo tranquilamente.

Y la verdad es que, aunque no completamos la ruta entera, para nosotros fue más que suficiente. Estar allí delante de las Tres Cimas, después de todo el recorrido que habíamos hecho por las Dolomitas, fue uno de esos momentos que se quedan grabados.

Porque a veces no hace falta hacer la ruta más larga para disfrutar de un lugar. Hay que disfrutarlo a nuestro ritmo.


CORTINA D' AMPEZZO

Cortina d’Ampezzo… elegancia alpina, montañas imponentes y una historia ligada al esquí. 🏔️🎿

Llegamos a Cortina d’Ampezzo, uno de los destinos de montaña más famosos de Italia y todo un referente internacional del esquí.

Cortina está rodeada de algunas de las montañas más espectaculares de las Dolomitas y lleva décadas ligada a los deportes de invierno. De hecho, acogió los Juegos Olímpicos de Invierno de 1956 y ha sido escenario de numerosas competiciones internacionales.

Aunque nosotros fuimos en verano y no pudimos verla cubierta de nieve, se nota enseguida que aquí el esquí forma parte de su identidad. Los remontes, las pistas y las instalaciones de montaña están por todas partes, y es fácil imaginar cómo debe transformarse el paisaje cuando llega el invierno.

También pasamos por la zona del trampolín olímpico, otro recuerdo de aquella época olímpica, y disfrutamos de ese ambiente elegante y alpino que caracteriza a Cortina.

Nos gustó conocer esta otra cara de las Dolomitas: la de un destino que en invierno se convierte en uno de los grandes paraísos del esquí y que en verano ofrece un paisaje espectacular para recorrer en coche.


PASSO GIAU

Passo Giau… una de las carreteras más espectaculares de las Dolomitas, con unas vistas que nos dejaron sin palabras. 🏔️💚

Y para acabar nuestro viaje y dejar atrás este auténtico paraíso, nos dirigimos al Passo Giau, uno de los puertos de montaña más espectaculares de las Dolomitas.

La carretera hasta llegar ya es todo un espectáculo, con curvas, praderas y esas enormes paredes de roca que nos habían acompañado durante todo el viaje. Y cuando llegamos arriba, a unos 2.236 metros de altitud, entendimos por qué el Passo Giau es tan famoso.

Las vistas son impresionantes, con el Nuvolau, el Averau y las montañas de las Dolomitas formando un paisaje difícil de olvidar. Además, es uno de los puertos míticos del ciclismo italiano y también ha formado parte de etapas del Giro de Italia.

Nos quedamos un rato contemplando el paisaje y haciendo las últimas fotos. Y allí, rodeados de montañas, dijimos prácticamente adiós a las Dolomitas.

Nos vamos con la sensación de haber descubierto un lugar increíble, de esos que sabes que vas a recordar durante mucho tiempo. Y quién sabe… quizá algún día volvamos.


TRANSPORTE

Para hacer este viaje a las Dolomitas hay que tener en cuenta que no es un destino al que llegues, aparques y ya está. Aquí el coche se convierte prácticamente en parte del viaje.

Nosotros volamos hasta Venecia, recogimos nuestro coche de alquiler en el aeropuerto y desde ahí comenzamos una ruta que nos llevó por algunos de los lugares más espectaculares de las Dolomitas.

En total hicimos alrededor de 1.200 kilómetros, atravesando valles, puertos de montaña, carreteras llenas de curvas y pequeños pueblos. Y, sinceramente, muchos de esos kilómetros fueron parte de la experiencia. Porque aquí conducir no es simplemente desplazarse de un sitio a otro: vas encontrando paisajes constantemente y cada poco te apetece parar para hacer una foto.

El coche nos dio muchísima libertad para organizar los días a nuestro ritmo, cambiar de planes cuando el tiempo no acompañaba y llegar a lugares a los que sería mucho más complicado acceder dependiendo de los horarios del transporte público.

Eso sí, hay que ir preparado para conducir por carreteras de montaña, curvas, desniveles y algunos pasos bastante estrechos. No es un viaje para ir con prisas. Aquí lo mejor es disfrutar también del camino.

Así que si nos preguntáis cómo visitar las Dolomitas, para nosotros la combinación fue clara: avión + coche de alquiler + muchas ganas de conducir.

Y los 1.200 kilómetros después… podemos decir que cada uno de ellos mereció la pena.


SITIOS QUEDARON PENDIENTES POR DIFERENTES MOTIVOS 

Lugares que nos quedaron pendientes

  • Lago di Sorapis 💙 — uno de los más famosos por su color azul turquesa. El acceso requiere una caminata bastante más exigente, así que en nuestro caso lo dejamos para otra ocasión.
  • Val di Fassa — aunque estuvimos en Canazei, no recorrimos todos sus rincones y valles.
  • Lago di Dobbiaco — otro lago precioso del Alto Adigio que nos hubiera gustado conocer.
  • Lago di Landro — cerca de la carretera hacia Misurina y las Tres Cimas.
  • Tre Cime en circuito completo — nosotros llegamos hasta el Rifugio Lavaredo, pero no hicimos la vuelta completa hasta el Rifugio Locatelli.
  • Mirador de la marmolada - Su glaciar, aunque no lo hicimos al ser finales de verano nos lo desaconsejaron, por la falta de nieve.

CONSEJOS

1. El coche es una maravilla… pero hay que tener paciencia.

Para recorrer las Dolomitas el coche da muchísima libertad, sobre todo si quieres ir parando en miradores y pueblos. Pero las carreteras de montaña tienen muchas curvas, túneles, desniveles y tramos estrechos. No calculéis los trayectos como si fueran kilómetros de carretera normal: 40 km pueden convertirse fácilmente en una hora o más. 

2. Ojo con los radares. 📸

Hay controles de velocidad y radares, también en carreteras de montaña. No os confiéis porque la carretera parezca vacía: respetad siempre la velocidad indicada, especialmente al entrar y salir de los pueblos. En Italia, como referencia general, son 50 km/h en poblado, 90 km/h fuera de poblado, 110 km/h en vías rápidas y 130 km/h en autopista, salvo señalización específica. 

3. Mucho cuidado con las carreteras estrechas.

En algunos puertos, como el Passo Stalle, hay tramos especialmente estrechos y con circulación regulada. Y en carreteras como la del Passo delle Erbe, hay curvas donde cruzarse con otro vehículo puede requerir paciencia y maniobra. Aquí lo importante es no tener prisa y conducir con confianza.

4. Reservad los parkings de los lugares más famosos.

Esto es importantísimo. En temporada alta algunos accesos están regulados y quedarse sin plaza puede fastidiarte bastante el día. En 2026, por ejemplo, el acceso en coche a la carretera de las Tres Cimas de Lavaredo requiere reserva previa. 

Y en Lago di Braies, durante el periodo de regulación de 2026, el acceso en coche entre las 9:00 y las 16:00 estaba sujeto a reserva o permiso. 

5. No intentéis verlo todo.

Las distancias engañan muchísimo. Hay tantos lagos, pueblos, puertos, miradores y teleféricos que es muy fácil hacer un itinerario imposible. Nosotros comprobamos que es mejor disfrutar de menos sitios y no ir corriendo de uno a otro.

6. Mirad el tiempo antes de subir a los puertos. 🌦️

En las Dolomitas puedes salir con sol y encontrarte niebla, lluvia o incluso temperaturas muy bajas al ganar altura. El tiempo cambia rápidamente en montaña. Una chaqueta impermeable y algo de abrigo aunque sea verano no sobran. 

7. Los teleféricos: reservad y preparad la cartera 😂.

Algunos son bastante caros, especialmente los más famosos. Si tenéis claro que queréis subir a Seceda, Alpe di Siusi, Marmolada, etc., mirad precios y horarios antes de ir y reservad cuando sea posible.

8. Parking: no aparquéis donde os parezca.

Las líneas azules suelen indicar estacionamiento de pago y hay zonas donde aparcar en el arcén está sancionado. En los pueblos y puertos más turísticos el aparcamiento puede ser limitado. 

9. Si vais a entrar en Austria, atención a la viñeta. 🇦🇹

En Italia no hay viñeta para las autopistas, sino peajes. Pero Austria sí utiliza viñeta para sus autopistas y autovías. Si vuestro recorrido cruza a Austria y vais a utilizar autopistas, comprobadlo antes de entrar. 

10. Gasolina:

No apuréis demasiado el depósito cuando estéis por los valles y puertos. Hay gasolineras, pero no están en cada esquina y los precios pueden variar bastante. Ahora ronda los 2,25e la 95 

11. Y un consejo que para nosotros fue clave:

No tengáis miedo a improvisar. En las Dolomitas el tiempo puede cambiar los planes completamente. Nosotros tuvimos que modificar alguna ruta por la niebla, la lluvia o porque no había entradas disponibles… y al final descubrimos sitios que quizá ni siquiera estaban en el plan inicial.

❤️ Y nuestro consejo final

Disfrutad de la carretera. En las Dolomitas el trayecto forma parte del viaje. Parar en un puerto, ver una vaca en medio del prado, descubrir un pequeño pueblo o encontrar un mirador inesperado puede acabar siendo tan memorable como el lugar que llevabas apuntado en el itinerario.

Y sobre todo: no vayáis con la obsesión de tachar lugares de una lista. Las Dolomitas se disfrutan levantando la vista. 😍


CONCLUSIÓN 

 

Y así llegamos al final de nuestro viaje por las Dolomitas.

Han sido unos días de carreteras de montaña, lagos, pueblos preciosos, puertos, niebla, lluvia, algún que otro cambio de planes y, sobre todo, paisajes que nos han dejado con la boca abierta una y otra vez.

Nos hemos dado cuenta de que las Dolomitas no son solo un destino para hacer grandes rutas o subir montañas. También se disfrutan muchísimo recorriéndolas en coche, parando donde te apetece, haciendo fotos, descubriendo pequeños pueblos y simplemente dejándote llevar por el paisaje.

Nos llevamos recuerdos de lagos como Braies y Misurina, de las Tres Cimas, de los grandes puertos de montaña, de los pueblos del Tirol del Sur y de esos momentos en los que el tiempo no acompañaba y, aun así, el paisaje conseguía sorprendernos.

Y si algo nos ha quedado claro es que las Dolomitas se nos han quedado cortas. Hemos visto muchísimo, pero nos hemos dejado todavía muchos lugares por descubrir.

Así que nos vamos felices, con la sensación de haber vivido un viajazo y con una pregunta rondándonos la cabeza…

¿Cuándo volvemos? ❤️

Valoración: 4 estrellas
1 voto