MALLORCA  🇪🇸

Mallorca, una isla donde siempre apetece quedarse un poco más.”

 

Mallorca, es la isla más grande del archipiélago de las Islas Baleares y uno de los destinos más completos del Mediterráneo. En ella encontramos un equilibrio perfecto entre naturaleza, cultura, historia y playas espectaculares. Sus aguas turquesas, calas escondidas y largos arenales conviven con paisajes de montaña, pueblos de piedra y ciudades llenas de vida.

En el norte y oeste de la isla se alza la impresionante Sierra de Tramuntana, declarada Patrimonio de la Humanidad, donde descubrimos carreteras panorámicas, miradores espectaculares y pueblos con muchísimo encanto.

La capital, Palma de Mallorca, combina historia y modernidad. Aquí encontramos monumentos emblemáticos, paseos junto al mar, barrios históricos llenos de encanto y una gran oferta gastronómica.

Más allá de sus ciudades y pueblos, Mallorca destaca por su increíble litoral. La isla está salpicada de calas de aguas cristalinas, acantilados y playas de arena blanca donde disfrutar del Mediterráneo. También es un destino ideal para practicar senderismo, ciclismo, deportes acuáticos o simplemente recorrer sus mercados, probar su gastronomía y disfrutar del ritmo pausado de la vida isleña.

En conjunto, Mallorca es una isla que ofrece mucho más que sol y playa: paisajes espectaculares, cultura, historia, pueblos con encanto y rincones perfectos para descubrir sin prisa. 

RUTA DE 3 DÍAS POR LA SIERRA DE TRAMUNTANA Y SU CAPITAL 

DIA 1 : Sierra Tramuntana norte 

Comenzamos el día conduciendo  hasta el norte de la isla, para comenzar el recorrido por su sierra. 

SIERRA TRAMUNTANA

Recorrer la Serra de Tramuntana fue una de las experiencias más espectaculares de nuestro viaje por Mallorca. Esta impresionante cadena montañosa atraviesa el noroeste de la isla y ofrece algunos de los paisajes más bonitos del Mediterráneo, con carreteras panorámicas, acantilados sobre el mar y pueblos llenos de encanto.

Mientras avanzábamos por sus sinuosas carreteras fuimos descubriendo miradores increíbles, olivares centenarios y pequeños pueblos de piedra que parecen detenidos en el tiempo. No es casualidad que la Serra de Tramuntana,  haya sido declarada Patrimonio de la Humanidad por su espectacular paisaje cultural.

Para nosotros fue uno de esos lugares que se disfrutan sin prisa: conduciendo, parando en los miradores y dejando que cada curva del camino nos regale una nueva vista inolvidable.

ALCUDIA 

La espectacular playa de Alcudia, es una de las más largas de Mallorca. Nos encontramos con varios kilómetros de arena fina y aguas poco profundas, perfectas para pasear por la orilla o simplemente disfrutar del paisaje mediterráneo. Su amplitud y la claridad del agua la convierten en un lugar ideal para relajarse y disfrutar del mar.

Muy cerca de allí visitamos el animado puerto, donde el ambiente cambia por completo. Paseamos por el puerto deportivo observando los barcos, las terrazas y los restaurantes que llenan el paseo marítimo. Es una zona con mucha vida. 

MIRADOR ES COLOMER 

Durante nuestra ruta por el norte de Mallorca, hicimos una parada en el espectacular mirador , uno de los miradores más impresionantes de la isla. La carretera que conduce hasta allí ya es parte de la experiencia, con curvas y paisajes que nos van adelantando lo que está por venir.

Al llegar, nos encontramos con unas vistas increíbles de los acantilados que caen sobre el Mediterráneo. Desde el mirador disfrutamos de un paisaje espectacular donde el azul intenso del mar contrasta con las rocas y la vegetación de la sierra.

Es uno de esos lugares donde merece la pena detenerse unos minutos, contemplar el paisaje y simplemente disfrutar de uno de los rincones más icónicos de la isla. 

POLLENÇA

Nuestra visita a Pollença, fue uno de esos momentos en los que disfrutamos de la Mallorca más auténtica.

Uno de los lugares más emblemáticos del pueblo es el famoso Calvario. Sus 365 escalones te llevan hasta llegar a la pequeña capilla situada en lo alto. También lo puedes hacer en coche a través de la calle de las cruces. Desde allí disfrutamos de unas bonitas vistas del pueblo, los tejados y los paisajes que rodean la zona.

Pollença nos pareció un lugar un pueblo con mucha personalidad en el  norte de Mallorca. 

ESCORCA

Situado en plena Serra de Tramuntana  y es famoso tanto por su espectacular carretera de acceso como por la desembocadura del Torrent del Paréis, uno de los paisajes naturales más impresionantes de la isla. 

CARRETERA SA CALOBRA

La carretera que conduce a Sa Calobra, es una de las más espectaculares de Mallorca. Comenzamos  a descender por una ruta llena de curvas cerradas, miradores y paisajes impresionantes.

A lo largo del recorrido fuimos disfrutando de vistas increíbles de las montañas y los profundos barrancos que rodean la carretera. Uno de los puntos más sorprendentes es el famoso giro de 360 grados conocido como el NUS DE LA CORBATA, una curva única donde la carretera pasa sobre sí misma.

Conforme descendíamos, cada parada en los miradores nos regalaba una nueva perspectiva del paisaje. Sin duda, el camino, es parte fundamental de la experiencia y uno de esos trayectos que se disfrutan tanto como el propio destino.

CALA DE SA CALOBRA

Llegamos abajo y  dejamos el coche en un pequeño aparcamiento, que en verano se llena prontisimo. Y tras caminar por un pequeño sendero que atraviesa la roca, llegamos a este espectacular rincón donde el mar se encuentra con la impresionante cala. Allí puedes encontrar restaurantes donde comer, con unas bonitas vistas y un montón de cabras montesas que endulzan el paisaje. 


TORRENT DE PARÉIS

El Torrent de Paréis, es uno de los paisajes naturales más impresionantes de Mallorca. Se trata de un espectacular cañón que se abre paso entre enormes paredes de roca y que desemboca directamente en el mar en la cala de Sa Calobra. 

Cuando llegamos hasta su desembocadura nos encontramos con un lugar realmente sobrecogedor: altas paredes de piedra que se elevan a ambos lados formando un paisaje salvaje y único. El contraste entre el barranco, las rocas y el Mediterráneo crea una de las estampas más espectaculares de la isla.

Legaras a él a través de un túnel en la roca, haciendo que su llegada sea si cabe más especial. 

MIRADOR DEL GORG BLAU

Una paradita en el mirador disfrutando de unas vistas espectaculares del embalse de Gorg Blau, rodeado por la impresionante Serra de Tramuntana, con montañas y bosques que crean un paisaje verdaderamente fotogénico y relajante.

FORNALUTX

Este pequeño pueblo, considerado uno de los más bonitos de España, nos conquistó desde el primer momento con sus calles empedradas, sus casas de piedra y el ambiente tranquilo que se respira en cada rincón.

Paseamos sin prisa por sus estrechas callejuelas decoradas con macetas y flores, descubriendo pequeñas plazas llenas de encanto y miradores desde los que se contemplan los olivares, los naranjos y las montañas que rodean el pueblo.

El corazón del pueblo es la Plaza Espanya, donde encontramos varias terrazas y cafés perfectos para hacer una pausa y disfrutar del ambiente local.

Fornalutx nos pareció uno de esos lugares para recorrer con calma, dejando que cada calle y cada rincón nos regalen una nueva postal de la Mallorca más auténtica. 

Un pueblo que no te puedes perder. Ahora ven pronto sus plazas de aparcamiento son limitadas.

SOLLER

PUEBLO

Acabamos el día en este bonito pueblo.  empezando por pasear por su encantador casco histórico. Sus calles están llenas de casas modernistas y plazas agradables donde paramos a tomar algo y disfrutar del ambiente tranquilo. La Plaza Constitución, nos pareció el corazón del pueblo, con terrazas, cafeterías y un ambiente muy acogedor que invita a quedarse un rato.

En nuestra visita a Soller no podíamos dejar de acercarnos a su imponente iglesia, la Iglesia de San Bartolomé. Situada en el corazón del casco histórico, nos sorprendió por su fachada modernista y su torre que domina la plaza, convirtiéndose en un punto de referencia visible desde muchos rincones del pueblo.

Entrar en la iglesia fue toda una experiencia: nos llamó la atención su mezcla de estilos, la luminosidad del interior y los detalles artísticos que reflejan la historia. 

El tranvía de Sóller conecta el Puerto de Sóller con el pueblo de Sóller, y su origen se remonta a 1913. Se construyó principalmente para transportar naranjas y cítricos desde el puerto hasta el tren que iba a Palma, aunque rápidamente se convirtió en un medio de transporte para los locales y luego en un atractivo turístico. Lo que hace especial a este tranvía es que mantiene sus coches originales de madera y motor eléctrico, lo que le da un encanto muy retro, como si viajáramos en el tiempo.

El trayecto recorre unos 4 kilómetros atravesando un paisaje precioso:

Comienza en el Puerto de Sóller, con su paseo marítimo y sus bares junto al mar.

Luego avanza por calles estrechas y zonas verdes, rodeadas de naranjos y huertas, que muestran la esencia agrícola del valle.

Termina en la plaça de la Constitució de Sóller, en pleno centro del pueblo, justo donde se encuentra la iglesia de Sant Bartomeu y la vida local bulle entre cafés y tiendas.

Aunque no subimos, verlo pasar ya es como asomarse a un pequeño museo sobre ruedas, con el sonido característico de los rieles y el traqueteo de los coches antiguos. Para los amantes de la fotografía, es un reclamo perfecto: los colores cálidos de los tranvías contrastan con los naranjos y las montañas de fondo.

PUERTO DE SÓLLER

Nuestra visita al Puerto de Sóller, fue uno de los momentos más agradables de nuestro viaje por Mallorca. Este pequeño puerto, situado al pie de la impresionante Serra de Tramuntana, nos recibió con un paseo marítimo lleno de vida, barcos y terrazas donde se respira un ambiente relajado y muy mediterráneo.

Paseamos tranquilamente por el puerto, contemplando los barcos anclados y disfrutando de las vistas hacia las montañas que rodean la bahía.

 

DIA 2 : Sierra Tramuntana Sur 

DEIÀ

Comenzamos el día, en la Sierra de Tramuntana. Cuando llegamos a Deià, lo primero que nos conquistó fue su atmósfera tranquila y bohemia. El pueblo está encajado entre las montañas de la serra de Tramuntana y el mar Mediterráneo, y cada calle empedrada nos hacía sentir que habíamos retrocedido en el tiempo.

Paseando por sus callejones estrechos y empinados, vimos casas de piedra con ventanas adornadas con flores y pequeñas plazas donde los locales se saludaban con calma. Todo invitaba a parar, respirar y contemplar.

Deià ha sido hogar de artistas de todo el mundo, y no es para menos: su luz y sus vistas son mágicas. Visitamos la casa de Robert Graves, el famoso escritor inglés que eligió este pueblo como su hogar. La casa ahora es un museo, con libros, recuerdos y el jardín donde se inspiraba para escribir. Fue emocionante caminar por los mismos rincones que él recorrió.

Además, nos detuvimos en algunas galerías de arte y pequeños talleres, donde los artistas locales muestran sus pinturas, esculturas y artesanías. Todo el pueblo tiene un aire creativo que se nota incluso en los cafés y tiendas.

No podíamos irnos sin bajar a Cala Deià, una pequeña cala rocosa con aguas cristalinas. El camino es pintoresco, bordeando la montaña y atravesando olivos y mimosas. Allí nos sentamos un rato, escuchando el sonido de las olas y las gaviotas, y sentimos que estábamos en un lugar suspendido en el tiempo.

Desde los miradores del pueblo, las vistas de la Tramuntana y el Mediterráneo son impresionantes, perfectas para fotos o simplemente para admirar la naturaleza.

BANYALBUFAR

Llegamos a Banyalbufar con la sensación de adentrarnos en un rincón secreto de la serra de Tramuntana. Este pequeño pueblo, asentado en terrazas sobre la ladera, nos sorprendió de inmediato por su arquitectura tradicional mallorquina y su aire pausado, donde el tiempo parece discurrir más despacio.

Banyalbufar tiene raíces árabes, y su nombre proviene del árabe “Banya al-Bahar”, que significa “casa del mar”. Los antiguos habitantes construyeron terrazas escalonadas para el cultivo de uvas de mesa, ingeniosos sistemas de acequias que aún hoy riegan los campos y que han hecho famoso al pueblo por su uva malvasía. Mientras caminábamos, imaginábamos a los agricultores de siglos atrás subiendo y bajando entre las terrazas cargados de cestos de fruta, con el mar como telón de fondo.

Dejamos el pueblo, con la sensación de haber descubierto un tesoro escondido en la Tramuntana, un lugar donde la historia, el mar y la montaña se encuentran en perfecta armonía. Precioso y una visita de las obligadas. 

CALA BANYALBUFAR

Bajando hasta el fondo del pueblo, por una carretera muy empinada, llegamos a su cala. Otro paisaje que invita a detenerse y respirar y disfrutar. 

una cala a la cual, vierte una cascada, que la hace ser otro de los muchos rincones preciosos de la isla. 

MIRADOR DE SA FORADADA

Desde este punto de vista, el islote conocido como Sa Foradada (que en catalán significa “la perforada”) se recorta sobre el horizonte con su gran agujero natural, creando una ventana al mar. Esa forma única ha convertido al mirador en uno de los mejores lugares de Mallorca para contemplar el atardecer: el sol se alinea con la roca y tiñe el cielo de tonos dorados y cálidos mientras la silueta del islote destaca sobre el azul profundo. 

Verdaderamente uno de los miradores más bonitos de la isla. 

Tiene que ser impresionante un atardecer en este lugar. 

SON MAROIG

Originalmente fue propiedad del archiduque Luis Salvador de Austria, y hoy se puede visitar su casa y jardines, que ofrecen unas vistas espectaculares sobre el mar Mediterráneo y la Sierra de Tramuntana. La finca también alberga un pequeño museo con retratos y objetos históricos, y es famosa por el mirador que inspiró a poetas com Robert Graves,  que vivió cerca en Deià.

Para visitarlo debes pagar una pequeña entrada. 

TORRE DE VERGER

Hacemos  una parada en uno de los miradores más espectaculares del recorrido. Esta antigua torre de vigilancia.

Nada más llegar, lo primero que nos llama la atención es la ubicación privilegiada de la torre, situada sobre un acantilado que domina el Mediterráneo. Desde aquí, la vista es simplemente impresionante: el mar se extiende hasta el horizonte mientras los acantilados de la Tramuntana caen de forma abrupta hacia el agua.

La torre fue construida en el siglo XVI como parte del sistema defensivo de Mallorca. Su función era vigilar la costa y alertar de posibles ataques de piratas. Cuando los vigías detectaban barcos sospechosos, encendían señales de humo o fuego para avisar a otras torres cercanas y a los pueblos del interior.

Nos acercamos a la base de la torre y la observamos con calma. Su estructura de piedra robusta y circular refleja perfectamente la arquitectura militar de la época. Subir hasta lo más alto, toda una experiencia. 

Pero sin duda, lo mejor de la visita es el mirador. Nos apoyamos en la barandilla y nos quedamos un rato contemplando el paisaje: el contraste entre el azul profundo del mar y el verde de las montañas crea una postal inolvidable. En días despejados, la luz del sol ilumina la costa y convierte este lugar en uno de los puntos más fotogénicos de la isla.

VALLDEMOSSA

Al llegar, lo primero que nos impresiona es el encanto de sus calles empedradas y sus casas de piedra con flores en los balcones. Todo el pueblo tiene un aire medieval que parece detenido en el tiempo. Caminando por sus callejones, nos encontramos con pequeñas tiendas de artesanía y cafeterías donde se puede probar el famoso café con coca de patata, un dulce típico de Valldemossa.

Puedes visitar un lugar su Cartuja, que es el lugar más famoso del pueblo. Es un monasterio que fue residencia de monjes cartujos y donde vivieron temporalmente artistas como Chopin. 

    Después de recorrer la Cartuja, nos perdemos por las callejuelas del pueblo. Cada calle tiene su propio carácter: arcos de piedra, macetas con geranios, y pequeños cafés escondidos. La Plaça de la Cartoixa se convierte en nuestro punto de referencia, un lugar perfecto para sentarnos un momento y observar cómo los locales y turistas se cruzan entre las tiendas de artesanía y galerías de arte.

    ANDRATX 

    Nuestro día lo acabamos en este bello pueblo. Un municipio lleno de historia situado entre montañas y muy cerca del mar. Al llegar, descubrimos un pueblo tranquilo, con casas de piedra y un ambiente auténtico mallorquín.

    Comenzamos paseando por el casco antiguo, donde las calles estrechas suben suavemente hacia la parte más alta del pueblo. Mientras caminamos, vemos fachadas tradicionales, pequeñas plazas y tiendas locales que mantienen el carácter del lugar.

    Uno de los puntos más destacados es la iglesia de Santa María de Andratx, situada en una posición elevada. Esta iglesia fortificada se construyó entre los siglos XIII y XIV y, además de ser un lugar de culto, servía como refugio para los habitantes cuando había ataques piratas. Desde sus alrededores tenemos bonitas vistas del pueblo y de las montañas que lo rodean.

    Después continuamos nuestro paseo por el centro, disfrutando del ambiente relajado del pueblo. Andratx es menos turístico que otros lugares de la isla, lo que nos permite sentir la Mallorca más auténtica.

    Muy cerca del pueblo se encuentra también el Puerto de Andratx, el puerto natural del municipio. Allí el ambiente cambia completamente: encontramos un bonito paseo marítimo, barcos de pesca y yates, restaurantes frente al mar y unas vistas magníficas de la bahía.

    Nuestra visita termina precisamente allí, comiendo y paseando junto al puerto mientras el sol empieza a bajar. 

     

    ZONA TURÍSTICA

    Durante nuestra estancia en Palma, decidimos explorar algunas de las zonas turísticas que rodean la capital de Mallorca. . Muy cerca de la ciudad se encuentran varios lugares que combinan playas extensas y ocio sobretodo dedicado a los más jóvenes. 

    Pueblos como Magaluf, Santa Ponça, Palmanova, o el Arenal, lugar donde estuvimos alojados. 

    DIA  3 : PALMA CIUDAD 

    Hoy tocaba visitar la ciudad de Palma, la capital de Mallorca y uno de los lugares imprescindibles de la isla. Después de varios días recorriendo pueblos con encanto y paisajes espectaculares de la sierra de Tramuntana, teníamos muchas ganas de descubrir el ambiente de esta ciudad histórica abierta al Mediterráneo.

    Nada más llegar, nos encontramos con una ciudad llena de vida, donde la historia y la modernidad conviven a cada paso. Calles elegantes, plazas animadas, edificios históricos y un paseo marítimo que invita a caminar sin prisas hacen de Palma un lugar perfecto para perderse durante unas horas.

    Nuestro recorrido nos llevó por algunos de sus lugares más emblemáticos, paseando por el casco antiguo y descubriendo rincones llenos de historia, hasta llegar a uno de los símbolos más impresionantes de la ciudad: la majestuosa catedral que domina el perfil de Palma frente al mar.

    Con muchas ganas de explorar, comenzamos nuestra visita dispuestos a descubrir todo lo que esta fascinante ciudad tenía preparado para nosotros.

    CASCO ANTIGÜO

    Durante nuestra visita a Palma, dedicamos buena parte del tiempo a recorrer su casco antiguo, uno de los más bonitos y mejor conservados del Mediterráneo. Pasear por estas calles estrechas y empedradas es como viajar a través de los siglos, descubriendo a cada paso edificios históricos, pequeñas plazas y rincones llenos de encanto.

    Mientras caminamos sin rumbo fijo, algo que nos llama especialmente la atención son los patios interiores de las casas señoriales. Muchos de estos patios pertenecieron a antiguas residencias de la nobleza mallorquina. Desde la calle se pueden ver a través de grandes portales de madera y piedra, y al asomarnos descubrimos elegantes escaleras, columnas, galerías y una arquitectura que refleja la riqueza y la importancia que tuvo Palma en siglos pasados. Algunos de estos patios están abiertos al público y forman parte del encanto único del casco antiguo.

    Continuamos nuestro paseo hasta llegar a uno de los lugares más curiosos e históricos de la ciudad: los Baños Arabes. Este pequeño pero fascinante rincón es uno de los pocos restos que se conservan de la Palma musulmana, cuando la ciudad formaba parte de Al-Ándalus.

    PLAZA MAYOR

    Durante nuestro paseo por el casco antiguo de Palma, llegamos a uno de los espacios más animados de la ciudad: la plaza Mayor 

    Al acceder a la plaza, nos encontramos con un amplio espacio rodeado de edificios de fachadas uniformes con soportales y balcones, que le dan un aspecto elegante y muy característico. Hoy en día es uno de los lugares más concurridos de Palma, lleno de terrazas, artistas callejeros y pequeños puestos de artesanía que crean un ambiente muy agradable.

    Mientras paseamos por la plaza, descubrimos que este lugar también tiene su propia historia. En el pasado, aquí se encontraba el antiguo convento de San Felipe Neri, que fue demolido en el siglo XIX para crear la plaza tal como la conocemos hoy.

    Desde la Plaza Mayor también parten varias calles comerciales, por lo que se convierte en un punto ideal para continuar explorando el centro histórico de Palma, perdiéndonos de nuevo entre callejuelas llenas de historia y pequeños rincones con mucho encanto.

    CASAS CON HISTORIA

    Uno de esas casa con encanto es la casa "Can Forteza Rey". 
    Este singular edificio modernista destaca inmediatamente por su fachada blanca decorada con cerámicas de colores y formas onduladas. Es uno de los mejores ejemplos del modernismo en Palma y resulta imposible pasar por delante sin detenerse a observar sus detalles.

    Fue construido a principios del siglo XX para la familia Forteza Rey, dedicada al comercio de tejidos. La decoración de la fachada incluye motivos florales, mosaicos y balcones de hierro trabajado, que reflejan claramente la influencia del estilo modernista que se extendió por Europa en aquella época.

    Nos quedamos un rato contemplando la fachada, porque cada elemento parece tener su propio diseño y carácter. Además, su ubicación en una de las calles más transitadas del centro hace que siempre haya gente parándose para fotografiarlo.

    AYUNTAMIENTO

    Continuamos con el paseo, llegando a la plaza Cort, allí encontramos una Olivera centenaria de más de 600 años. 

    Y también el ayuntamiento, que destaca especialmente por su elegante fachada.

    La fachada del Ayuntamiento es un magnífico ejemplo de arquitectura barroca mallorquina del siglo XVII. Lo primero que nos llama la atención es el gran alero de madera tallada, una característica muy típica de los edificios históricos de Mallorca. Bajo este alero se alinean varios balcones decorados y el gran escudo de la ciudad, que preside la fachada.

     

    Uno de los elementos más curiosos que se conservan en el Ayuntamiento son “els gegants”, las tradicionales figuras gigantes que forman parte de las fiestas populares de muchas localidades de Mallorca y de otras zonas de Cataluña. Estas figuras representan personajes históricos o populares y se utilizan en celebraciones y desfiles, donde recorren las calles acompañadas de música y bailes tradicionales.

    Otro de los símbolos más llamativos relacionados con el Ayuntamiento es el “Drac de na Coca”, un dragón legendario que forma parte de una antigua historia de Palma. Según la tradición, este dragón aterrorizaba a los habitantes de la ciudad hasta que un caballero logró derrotarlo. Hoy en día se conserva una figura de este dragón como recuerdo de la leyenda, que forma parte del patrimonio histórico y cultural de la ciudad.

    CATEDRAL

    Uno de los momentos más esperados fue llegar hasta la impresionante Catedral de Palma, conocida popularmente como La Seu. Situada frente al mar, su silueta domina el perfil de la ciudad y se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de Mallorca

    Nada más acercarnos, lo primero que nos sorprende es la majestuosidad de su fachada gótica. La catedral comenzó a construirse en el siglo XIII, poco después de la conquista cristiana de la isla por Jaime I de Aragón, y durante siglos se fueron añadiendo diferentes elementos que completaron este espectacular edificio.

    Nos detenemos un momento frente a su gran portal y las altas paredes de piedra dorada, que cambian de tonalidad según la luz del sol. Pero sin duda lo más impresionante es su enorme rosetón, uno de los más grandes del gótico europeo, conocido como el “ojo del gótico”. Cuando la luz atraviesa sus vidrieras de colores, el interior de la catedral se llena de reflejos que crean una atmósfera realmente especial.

    Al entrar en el interior sentimos inmediatamente la inmensidad del espacio. Las altísimas columnas y las bóvedas góticas elevan la mirada hacia el techo, creando una sensación de ligereza y verticalidad. La luz que entra por las vidrieras ilumina suavemente el interior y resalta los detalles arquitectónicos.

    Uno de los aspectos más interesantes de la catedral es que, siglos después de su construcción, el famoso arquitecto Antoni Gaudi, participó en una reforma a principios del siglo XX. Gaudí reorganizó el espacio interior y diseñó varios elementos decorativos que todavía se pueden ver hoy.

    Desde el exterior también disfrutamos de las vistas del Parque del Mar, situado justo frente a la catedral. El reflejo de La Seu en el agua crea una de las imágenes más fotografiadas de Palma.

    Sin duda, visitar la catedral fue uno de los momentos más impresionantes de nuestro recorrido por la ciudad, 

    PALACIO DE LA ALMUDAINA

    Una alcazaba es una fortaleza o recinto militar de origen árabe que se construía para defender una ciudad. La palabra viene del árabe al-qasbah, que significa ciudadela o fortaleza.

    En Palmadurante la época musulmana, existía una alcazaba que protegía el poder político y militar de la ciudad. Con el paso del tiempo y tras la conquista cristiana en 1229, esa fortaleza fue transformándose hasta dar lugar al actual Palacio de la Almudaina. 

    Hoy en día, el Palacio de la Almudaina conserva parte de esa estructura defensiva y nos recuerda el pasado islámico de la ciudad.

    Es visitable, seguro que te sorprende. 

    El Hort del Rey (Huerto del Rey) es un jardín histórico situado en la parte trasera del palacio, donde antiguamente se cultivaban hierbas, flores y plantas aromáticas para el uso de la familia real y la corte.

    Ahora los caminos del jardín están bordeados por setos y pequeñas fuentes, y desde aquí se tienen vistas excelentes del puerto y la catedral.

    LONJA

    Este magnífico edificio gótico fue construido en el siglo XV y estaba destinado a ser la sede del colegio de mercaderes, un lugar donde los comerciantes realizaban sus negocios en una época en la que Palma era un importante puerto comercial del Mediterráneo. Su construcción fue dirigida por el arquitecto mallorquín Guillén Sagrera, considerado uno de los grandes maestros del gótico mediterráneo.

    Nada más acercarnos, la Lonja nos impresiona por su sólida estructura de piedra y su elegante fachada, adornada con grandes ventanales y esculturas. En las esquinas del edificio se levantan pequeños torreones que le dan un aspecto casi fortificado.

    No pudimos entrar en su interior, por la hora a si qué excusa para volver. 

    MURALLA

    La muralla formaba parte de la antigua fortaleza islámica, la alcazaba que protegía la ciudad, y se mantuvo como estructura defensiva cuando se construyó el palacio cristiano. Sus gruesos muros de piedra y las torres de vigilancia nos hacen imaginar cómo se defendía la ciudad de los ataques de piratas y ejércitos en siglos pasados.

    Pasear por los tramos de muralla que se conservan nos permite observar la ciudad y el puerto desde otra perspectiva, disfrutando de vistas panorámicas y comprendiendo la importancia estratégica de este lugar.

    BARRIO DE SANTA CATALINA

    Este antiguo barrio de pescadores se ha transformado en un espacio moderno y animado, manteniendo al mismo tiempo su encanto tradicional. Sus calles estrechas y empedradas están llenas de cafés, bares de tapas y restaurantes de cocina local e internacional, creando un ambiente muy agradable para pasear y descubrir la gastronomía de Palma.

    Vinimos a cenar a este barrio, las dos noches que pasamos en la ciudad. 

    PUERTO

    Nada más acercarnos, lo que más nos sorprende es la amplitud del puerto y la variedad de embarcaciones: desde pequeños veleros y barcos de pesca hasta yates de lujo que reflejan el carácter cosmopolita de Palma. 

    A lo largo del paseo encontramos restaurantes y cafeterías frente al mar. 

    Desde aquí también se tienen unas vistas espectaculares de la Almudaina y la catedral, que se alzan imponentes al otro lado, creando la postal más famosa de la ciudad.

    Y no hay mejor lugar para despedirse de ella. Con un hasta pronto. Nos has encantado. 😍

    PALACIO MARIVEN 

    Este palacio, cuyo nombre significa Mar y viento, fue construido entre 1923 y 1925 por el arquitecto Guillem Forteza Pinya y se encuentra en la zona de Cala Mayor, con vistas espectaculares al mar Mediterráneo. 

    Aunque no se puede visitar libremente por dentro la mayor parte del tiempo, porque es la residencia de verano de la Familia Real Española.  

    Desde el puerto de Palma puedes verlo desde el mar, si visitas la costa en barco. 

    Lo que sí se puede disfrutar cuando no está ocupada la familia real son sus jardines abiertos al público. En ellos, además de zonas verdes con más de 40 especies de flora mediterránea, se exhiben esculturas de bronce del artista Joan Miró, donadas por su familia, que llenan el paseo de arte y color. 

    CONCLUSIÓN

    Tras tres días explorando Palma y sus alrededores, nos despedimos con la sensación de haber vivido una experiencia completa y muy diversa. Desde el casco antiguo, con sus patios y los Baños Árabes, hasta la majestuosa Catedral de Palma y el histórico Palacio de la Almudaina, cada rincón nos contó un pedazo de historia. Pasear por la Plaza Mayor, descubrir Santa Catalina con su ambiente animado, disfrutar del Puerto de Palma y contemplar los jardines del Palacio de Marivent nos permitió combinar cultura, vida urbana y belleza natural.

    Pero además, nuestras excursiones hacia la Sierra de Tramuntana, con pueblos como Valldemossa, Deià y Banyalbufar, nos regalaron paisajes de montaña, miradores espectaculares y rincones donde el tiempo parece detenerse. Esta combinación de ciudad, mar y montaña convierte a Palma y sus alrededores en un destino completo e inspirador.

    Recomendamos visitar Palma y la Tramuntana porque aquí se unen historia, arquitectura, gastronomía, mar y montaña, ofreciendo experiencias para todos los gustos y dejando recuerdos que duran mucho más que los tres días que nosotros disfrutamos.

    Adios Mallorca, no es un hasta siempre  es un hasta luego. Ya te llevamos en el ❤️

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