ALTOS PIRINEOS 🇫🇷
Nuestra escapada a la montaña más auténtica
Cuando pensamos en grandes paisajes de montaña en Europa, inevitablemente nos vienen a la cabeza los Alpes… pero esta vez hemos decidido mirar más cerca y adentrarnos en uno de los secretos mejor guardados del continente: los Altos Pirineos.
Nuestro viaje comienza en el corazón de esta impresionante cordillera que separa la península ibérica de Francia, los Pirineos . Aquí, la naturaleza se muestra en su estado más puro: cumbres escarpadas, valles verdes interminables, lagos glaciares y pueblos que parecen detenidos en el tiempo.
A medida que avanzamos por nuestra ruta, descubrimos que los Altos Pirineos, no son solo un destino para amantes del senderismo o la montaña, sino también un lugar lleno de historia, tradición y autenticidad. Nos esperan carreteras panorámicas que serpentean entre montañas, mercados locales donde probar productos de la zona y rincones escondidos donde el silencio solo lo rompe el sonido del agua o el viento.
Pero más allá de los lugares icónicos, este viaje también va de sensaciones: respirar aire puro, desconectar del ritmo diario y reconectar con la naturaleza y con nosotros mismos.
Así que preparamos la mochila, ajustamos las botas… y comenzamos nuestra ruta por los Altos Pirineos. 😊
RUTA DE 4 DÍAS POR LOS ALTOS PIRINEOS
DIA 1 Lourdes
Un lugar que va mucho más allá de lo que imaginábamos
La idea inicial era cruzar a Francia por el puerto de Somport, pero las intensas nevadas de los últimos días nos lo pusieron complicado. Finalmente, optamos por una alternativa más segura: el Túnel de Somport, que conecta directamente con la vertiente francesa.
Aun así, hicimos una parada en la zona de Candanchu para disfrutar del entorno nevado. De este rincón ya os hablamos con más detalle en la sección de Huesca del blog, así que no nos detendremos mucho… pero os adelantamos que merece muchísimo la pena.
LOURDES
Lourdes, nos sorprendió gratamente. No llevábamos muy buenas referencias, ya que casi todo giraba en torno a la fe, pero fue justo lo contrario: nos envolvió una atmósfera especial, casi mágica, acompañada de un entorno natural precioso que no esperábamos.
Es cierto que el pueblo gira en torno al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, pero pasear por sus alrededores y descubrir cada rincón merece mucho la pena.
BASILICA DE NUESTRA SEÑORA DE LOURDES
Cuando llegamos a Lourdes, entendimos que su historia es clave para comprender todo lo que se vive allí hoy en día.
Todo comenzó en 1858, cuando una joven llamada Bernadette Soubirous, afirmó haber visto varias apariciones de la Virgen en la gruta de Massabielle. Nosotros, al acercarnos a ese lugar, sentimos cómo ese episodio marcó para siempre el destino del pueblo. A raíz de esas apariciones, Lourdes pasó de ser una localidad tranquila a convertirse en uno de los centros de peregrinación más importantes del mundo.
Con el paso del tiempo, se fue construyendo el gran complejo, que hoy reúne basílicas, la gruta y diferentes espacios de oración.
Pero más allá de lo religioso, también descubrimos cómo Lourdes ha sabido crecer y adaptarse. De aquel pequeño pueblo de montaña ha pasado a recibir millones de visitantes cada año, manteniendo al mismo tiempo su esencia y ese entorno natural que tanto nos sorprendió.
Si hay un momento especial que vivimos en Lourdes, es la procesión de las velas.
Cada noche, cientos (y a veces miles) de personas se reúnen para participar en este acto tan simbólico. Nosotros nos unimos casi sin saber muy bien qué esperar, y fue ahí donde realmente entendimos la esencia del lugar.
Avanzamos poco a poco, con la vela en la mano, rodeados de luces que dibujaban un camino precioso en plena noche. El ambiente era tranquilo, respetuoso, casi hipnótico, acompañado por cantos que hacían que todo resultara aún más especial.
No es solo una ceremonia religiosa, es una experiencia que te envuelve. De esas que, sin darte cuenta, te hacen bajar el ritmo, observar y simplemente sentir.
GRUTA DE MASSABIELLE
En este rincón tan sencillo tuvo lugar la historia de Bernadette Soubirous, y al llegar entendimos por qué es uno de los puntos más especiales del Santuario. Es un espacio humilde, sin grandes artificios, pero con una fuerza difícil de explicar.
Nos acercamos poco a poco, viendo cómo la gente toca la roca, deja velas o simplemente se queda en silencio. El sonido del agua, que brota de la fuente asociada a las apariciones, acompaña el momento y le da aún más calma.
Más allá de creencias, es un lugar que transmite paz. De esos en los que apetece parar, observar y dejarse llevar por el ambiente y así lo hicimos.
Otro de los elementos más conocidos de Lourdes es el agua de la gruta, considerada sagrada por muchos.
En el Santuario vimos cómo el agua brota de una fuente junto a la roca, y cómo cientos de personas se acercan a recogerla. Algunos la beben allí mismo, otros llenan botellas para llevársela a casa, y muchos se lavan la cara o las manos con ella.
Nos llamó la atención la naturalidad con la que todo ocurre: largas filas, pero en silencio, con respeto. Cada uno vive ese momento de forma muy personal, ya sea por fe, tradición o curiosidad.
Más allá de creencias, es uno de esos gestos que forman parte de la experiencia del lugar y que ayudan a entender por qué Lourdes tiene un significado tan especial para tanta gente.
CASTILLO
El Castillo se alza sobre una colina, dominando todo el pueblo, así que solo por las vistas ya merece la pena subir. Desde arriba, disfrutamos de una panorámica espectacular de la ciudad y de los Pirineos que la rodean.
Lo curioso es que, más allá de su aspecto defensivo, hoy alberga un museo sobre arte y tradiciones de los Pirineos, lo que lo convierte en una visita diferente dentro de un destino tan marcado por lo religioso.
Sin duda, una parada muy recomendable para completar la visita, a Lourdes.
Nuestra visita a Loudes nos dejó una sensación difícil de resumir, porque es un destino que combina muchas experiencias en un mismo lugar.
Por un lado, el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes nos envolvió con su ambiente único, la gruta, la estatua y la constante llegada de peregrinos de todo el mundo. Es un espacio que transmite calma, respeto y una energía muy especial, independientemente de las creencias de cada uno.
A pocos pasos, el río Gave de Pau atraviesa el pueblo, aportando ese toque natural que equilibra todo el entorno, con sus puentes, paseos y vistas al agua que acompañan cada paseo.
El Castillo nos ofreció la parte más histórica y panorámica del viaje, con unas vistas espectaculares y un museo que ayuda a entender la cultura de los Pirineos desde otra perspectiva.
En conjunto, el estilo arquitectónico del pueblo mezcla lo tradicional con lo monumental: calles vivas, edificios con historia y una clara identidad marcada por su pasado y su importancia como destino de peregrinación.
Nos vamos de Lourdes con la sensación de haber visitado un lugar que no solo se recorre, sino que se vive, y con una opinión muy diferente a la que nos habían hecho creer.
DIA 2 Valle de Lutour
Valle de Lutour: cascadas, bosque y naturaleza salvaje en los Pirineos
Madrugamos bastante, para poder sacarle partido a la mañana, ya que en esta zona casi todo cierra a las 16,30h. Os recuerdo que el Francia los horarios son diferentes a España. Aquí se come sobre la 13h y se cena sobre las 19h.
Viajamos por un extenso valle verde, con los picos aún nevados del invierno, y nos dirigimos hacia un lugar que no te puedes perder… uno de esos rincones que te dejan con ganas de más y al que esperamos volver para, esta vez sí, alcanzar la cima.
LAGO DE GAUBE
Íbamos con la idea de poder subir, pero la gran cantidad de nieve acumulada durante el invierno, sumada a las últimas nevadas de esos días, nos lo puso imposible. Además, el teleférico que te deja a apenas 20 minutos caminando todavía estaba cerrado.
Así que se nos quedó como visita pendiente… pero de esas a las que sabes que volverás. Mientras tanto, os dejamos una foto de Google para que juzguéis por vosotros mismos si merece la pena subir.
PONT D' ESPAGNE
Pont d’Espagne: cascadas, bosques y la puerta mágica de los Pirineos
El Pont d' Espagne es, sin duda, uno de esos lugares que nos dejó sin palabras durante nuestro viaje por los Pirineos franceses.
Se trata de un rincón natural espectacular situado cerca de Cauterets, dentro del Parque Nacional de los Pirineos. Nada más llegar, nos encontramos con un paisaje que parece sacado de un cuento: cascadas impresionantes, bosques frondosos y el sonido constante del agua acompañando cada paso.
El propio puente, que da nombre al lugar, cruza un torrente de agua brava rodeado de vegetación. Antiguamente era un paso clave entre España y Francia, de ahí su nombre, aunque hoy en día lo que realmente atrae es su belleza natural.
Desde el aparcamiento lo encuentras a unos 15minutos. La entrada al parking cuesta 8e.
CASCADA DE CERISEY
Es la primera cascada que ves bajando por el valle, hacia Cauretets. Está escondida en una curva. No te conformes con verla desde el coche, es espectacular verla desde arriba.
CASCADA DE LUTOUR
La Cascada de Lutour es una de esas paradas que casi aparecen sin buscarlas, en pleno corazón del valle, mientras avanzamos entre montañas y bosque en el entorno de Cauterets.
La encontramos en el valle del Lutour, a pocos minutos de Cauterets y en dirección a Pont d’Espagne. No hace falta una gran ruta para llegar hasta ella: el propio recorrido ya nos va guiando entre curvas, árboles y el sonido cada vez más presente del agua.
Cuando nos acercamos, lo primero que percibimos es precisamente eso: el ruido del río Lutour cayendo con fuerza valle abajo. Después, casi sin darnos cuenta, el bosque se abre y aparece la cascada, encajada entre rocas y vegetación, con un salto de agua que en primavera estaba precioso.
Nosotros hicimos una parada breve, en la zona, tomando algo en uno de sus restaurantes, con vistas a la cascada. Nos acercamos a distintos puntos para verla desde varios ángulos, siempre muy cerca de la carretera, lo que la convierte en una visita muy accesible.
CAURETETS
Cauterets: termas, cascadas y encanto en pleno corazón de los Pirineos
Cauterets está encajado en un valle estrecho y alargado, lo que le da ese carácter tan particular: el pueblo no se expande hacia los lados, sino que se adapta al relieve.
Se encuentra dentro del entorno del Parque Navional de los Pirineos. lo que explica la riqueza natural que lo rodea: cascadas como Lutour o Cerisey, bosques densos y rutas de montaña que salen prácticamente desde el casco urbano.
Cauterets es uno de esos pueblos de montaña que han sabido mantener su esencia pirenaica mientras evolucionan como destino termal y de naturaleza. Situado en el suroeste de Francia, dentro de los Pirineos, lo encontramos encajado en un valle profundo, rodeado de montañas, bosques y cascadas que caen directamente hacia el núcleo urbano.
Uno de los grandes pilares de Cauterets son sus balnearios. La tradición termal aquí no es reciente, sino que se remonta siglos atrás, cuando ya se conocían las propiedades de sus aguas sulfurosas.
Hoy en día, la zona termal sigue muy activa, con instalaciones modernas que conviven con el aire clásico del pueblo. Paseando por el centro se nota esa identidad: edificios vinculados al bienestar, hoteles históricos y una atmósfera tranquila que recuerda a los antiguos destinos de salud del Pirineo.
Desde el propio pueblo se accede rápidamente a las alturas gracias al sistema de remontes que conecta con la estación de esquí del entorno del Lys. El conocido Téléphérique du Lys.
La arquitectura de Cauterets tiene un encanto muy reconocible. Predominan los edificios de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando el turismo termal vivió su gran auge.
- Fachadas de estilo belle époque
- Hoteles históricos con balcones de madera
- Edificios altos y estrechos adaptados al espacio del valle
- Una estética que mezcla elegancia antigua y funcionalidad de montaña
Cauterets es, en definitiva, un lugar donde el agua marca el ritmo de todo: las termas en el centro, las cascadas en el valle y la nieve en las alturas. Un punto de partida perfecto para explorar los Pirineos
Lago de Lourdes
Un espejo de calma entre los Pirineos y la espiritualidad
Para acabar el día fuimos a pasear por el Lago de Lourdes, un lugar tranquilo donde todo invita a bajar el ritmo y simplemente disfrutar del momento. Allí, con la luz ya más suave, nos sentamos a contemplar el paisaje y a pensar en el bonito día que habíamos vivido entre montañas, ríos, cascadas y nieve. Un cierre perfecto, de esos que dejan una sensación de calma y plenitud antes de acabar el día.
DIA 3 Valle de Gavarnie
La puerta al impresionante circo glaciar de los Pirineos
GAVARNIE Y SU CIRCO
El anfiteatro natural más impresionante de los Pirineos
Hoy nos espera uno de los paisajes más impresionantes de los Pirineos: el majestuoso Circo de Gavarnie. Nos adentramos en su valle, rodeados de montañas imponentes y naturaleza en estado puro, con la ilusión de descubrir uno de esos lugares que ya nos han dejado huella para siempre.
Aparcaríamos en el pequeño y encantador pueblo de Gavarnie, punto de partida para descubrir uno de los paisajes más espectaculares de los Pirineos.
Nada más llegar, nos encontramos con un pueblo de alta montaña, tranquilo y muy cuidado, rodeado de praderas y con vistas directas a las grandes paredes del circo. Sus casas de piedra, con tejados de pizarra y detalles de madera, mantienen ese aire tradicional que encaja perfectamente con el entorno natural.
Gavarnie ha vivido históricamente del pastoreo y, más tarde, del turismo de montaña. Hoy en día es un lugar muy orientado a senderistas y amantes de la naturaleza, con pequeños hoteles, refugios y restaurantes donde hacer una parada antes o después de la ruta.
Paseando por sus calles, todo gira en torno al Circo de Gavarnie, carteles, rutas, vistas… siempre con la sensación de estar a las puertas de algo grande. Es un pueblo sencillo, pero con un entorno absolutamente espectacular, que ya nos adelanta lo que vamos a vivir unas horas después.
Ahora solo queda ponerse las botas, coger los bastones y comenzar a caminar los 4 km de ida y los 4 km de vuelta, para ver esa maravilla. El camino es bastante accesible, hasta el último tramo, que ya es más empinado, y si es con nieve más.
Tardamos prácticamente 4 horas entre ida y vuelta. Pero valieron absolutamente la pena. Ya cuando estás casi en el circo y ves el hotel, ya sabes que estás a un paso de lograrlo.
Salimos del pueblo por una pista ancha y muy bien señalizada que pronto se convierte en un sendero cómodo, prácticamente llano en muchos tramos. Desde el principio caminamos entre praderas abiertas, con el sonido del río acompañándonos y las montañas cerrando el valle a ambos lados.
A medida que avanzamos, el paisaje va cambiando poco a poco. El valle se ensancha, aparecen pequeños bosques y el camino serpentea suavemente, siempre sin dificultad. Es una ruta perfecta para disfrutar sin prisas, parando a hacer fotos o simplemente a mirar alrededor.
Lo más especial es cómo el circo se va revelando paso a paso. Al principio lo intuimos a lo lejos, pero con cada metro que recorremos, las paredes verticales crecen ante nosotros hasta que, casi sin darnos cuenta, nos encontramos dentro de ese enorme anfiteatro natural.
En la parte final, el sendero se acerca al río y el terreno se vuelve un poco más pedregoso, pero sigue siendo accesible, a pesar de la nieve. Ya que el circo tiene sus dos formas de verlo.
En primavera, con nieve y sin cascada. O en verano donde aparece ella: la gran cascada, cayendo desde lo alto del circo, poniendo el broche a un camino que es tan bonito como el propio destino.
¿Como os gustaría verlo?
PUENTE DE NAPOLEÓN
Vértigo y aventura.
El Puente de Napoleón, es uno de esos lugares que combinan historia y aventura en un entorno natural espectacular, justo a la entrada del valle que lleva hacia Gavarnie.
Cuando llegamos, lo primero que impresiona es la altura y el entorno. El puente parece suspendido entre montañas, con el río muy abajo.
Fue construido en el siglo XIX por orden de Mapoleón Iii III, con el objetivo de mejorar el acceso a los valles pirenaicos, especialmente hacia Gavarnie, que ya empezaba a atraer visitantes por su belleza.
El puente se levanta imponente sobre el río Gave de Gavarnie, a más de 60 metros de altura, con un solo arco de piedra que demuestra la ingeniería de la época. Su construcción facilitó el desarrollo del turismo en toda la zona.
Hoy en día, además de su valor histórico, el puente es conocido por ser un punto clave para actividades de aventura:
• Bungee jumping (puenting): es uno de los lugares más famosos de la zona para lanzarse al vacío
• Vía ferrata: recorre las paredes cercanas con vistas increíbles del valle.
SAINT- SAVIN
Historia, calma y vistas en el corazón del valle pirenaico
En el valle que conduce al Circo de Gavarnie, encontramos varios pueblos de montaña con mucho encanto, pequeños y muy ligados a la naturaleza.
Estos son algunos de los más destacados:
Luz - Saint - Sauveur – El núcleo más grande y con más servicios, punto base para explorar toda la zona
Gèdre – Uno de los más importantes antes de llegar a Gavarnie
Pero este pueblo nos pareció precioso y digno de destacar.
Situado en una ladera con vistas al valle, destaca por su ambiente auténtico y su impresionante patrimonio. Lo más importante del pueblo es su abadía.
Paseando por el pueblo encontramos:
- Calles tranquilas y poco turísticas
- Casas de piedra con ese aire pirenaico tan característico
- Miradores naturales con vistas espectaculares al valle
También encontramos un pequeño rincón con mucho encanto: la Capilla de la Piedad
Se trata de una capilla sencilla pero muy especial, situada en un entorno tranquilo, casi apartado, que invita a parar sin prisas. No es un gran monumento como la abadía, pero precisamente ahí está su magia: en la intimidad y en la paz que transmite.
Al acercarnos, lo que más nos llama la atención es:
- Su ubicación, rodeada de naturaleza
- El silencio que la envuelve
- Ese aire humilde y auténtico de los pequeños templos de montaña
Es uno de esos lugares que no siempre aparecen en todas las guías, pero que encajan perfectamente en una visita por el valle, sobre todo si nos gusta descubrir rincones con historia y alma.
Y aquí cerramos este día, tan emocionante y cansados pero maravillados por lo visto y que ya se queda con nosotros.
DIA 4 COLL DE TOURMALET / PIC DU MIDI
El legendario puerto de montaña de los Pirineos
Antes de abandonar Lourdes y los Pirineos, nos faltaban por visitar, tres lugares emblemáticos.
Podemos decir que fue un día de bajar a lo más profundo para subir a los más alto de esta ruta.
Pues vamos allá con nuestro último día.
GRUTAS DE BÉTHARRAM
Un viaje a lo subterráneo.
Están situadas entre Lourdes y Pau, en la zona de Lourdes, en el departamento de Altos Pirineos, muy cerca del río Gave de Pau.
Las grutas descienden hasta varios niveles subterráneos, con galerías que llegan aproximadamente a más de 80 metros de profundidad.
Es un sistema kárstico muy completo, con formaciones creadas durante millones de años por el agua.
La visita es una de las más espectaculares de Europa porque combina barco, tren y caminata dentro de la montaña.
Pudimos ver ríos subterráneos, y formaciones de piedra.
Las grutas de Bétharram son uno de esos lugares donde literalmente entramos en el interior de la montaña.
COLL DE TOURMALET
El mítico gigante de los Pirineos y del Tour de Francia
El Col de Tourmalet es uno de esos puertos que imponen incluso antes de pisarlo. Nosotros lo afrontamos con la ilusión de llegar a uno de los lugares más míticos de los Pirineos, aunque en nuestro caso no lo atravesamos por la nieve.
A medida que vamos ganando altura, el paisaje cambia por completo. Dejamos atrás los valles verdes y los pueblos de montaña para entrar en un entorno más áspero, donde las laderas se vuelven desnudas y el viento se hace más presente. Es fácil entender por qué este puerto es legendario en el ciclismo: cada curva parece un desafío y cada metro ganado se nota.
Aunque no encontramos nieve en el camino, sí sentimos esa sensación de alta montaña pura, con el aire más fresco y las vistas cada vez más amplias sobre el valle. El entorno se vuelve cada vez más salvaje y la carretera serpentea como si estuviera dibujada sobre la montaña.
Cuando llegamos a La Mongie, el paisaje nos envuelve por completo. Estamos en uno de los puntos más emblemáticos del Pirineo, un lugar donde la naturaleza y la historia del ciclismo se dan la mano. Nos tomamos un momento para respirar, mirar alrededor y asimilar lo que significa estar allí arriba, en el Tourmalet, y rodeados de nieve.
El Col de Tourmalet es uno de los puertos de montaña más emblemáticos del ciclismo mundial y, sin duda, un símbolo absoluto del Tour de Francia.
Desde que fue incluido por primera vez en 1910, el Tourmalet se ha convertido en un escenario mítico donde se han escrito algunas de las páginas más duras y legendarias de la carrera. Su altitud, su longitud y su pendiente constante lo convierten en una prueba durísima, especialmente cuando se encadena con otras grandes ascensiones pirenaicas.
Miguel Indurain ganó 5 veces el Tour de 1991 a 1995.
PIC DU MIDI
El observatorio suspendido entre el cielo y los Pirineos
Subimos al Pic du MIDI de Bigorre desde La Mongie en su famoso teleférico, uno de los más espectaculares de los Pirineos, y lo hicimos como el gran final del viaje antes de abandonar Francia por el túnel de Bielsa.
Partimos desde allí,a unos 1.800 metros de altitud, donde se encuentra la estación base.
El ascenso se realiza en dos tramos de teleférico:
• 🏔️ Primer tramo: sube hasta el Taoulet (aprox. 2.300 m)
• 🏔️ Segundo tramo: desde allí hasta la cima del Pic du Midi (2.877 m)
En total, el desnivel es de más de 1.000 metros, suspendidos literalmente sobre el vacío, con unas vistas que ya durante la subida son espectaculares.
A esa altura, el paisaje cambia por completo: el aire es más fino, el silencio es más intenso y las montañas se abren en todas direcciones.
Desde la cima tenemos una de las panorámicas más impresionantes de los Pirineos, el día estaba fantástico y se divisaba hasta el pico del Aneto.
El Pic du Midi no es solo un mirador, también es un lugar científico único:
Hay un observatorio astronomico, activo desde el siglo XIX, telescopios profesionales para estudio del espacio, zona de visitantes y un restaurante.
El Pic du Midi es uno de los grandes centros de investigación astronómica de Europa. Se utiliza para:
- Estudio de estrellas, planetas y el sistema solar
- Observación del clima y la atmósfera
- Investigación científica de alta montaña
Si eres atrevido, y no tienes vértigo, entrar en el mirador volante , es toda una experiencia.
Se trata de una estructura de cristal suspendida en el vacío, diseñada para dar la sensación de estar “flotando” sobre las montañas. Está totalmente acristalada, incluido el suelo en algunos puntos, lo que hace que la sensación de altura sea muchísimo más intensa.
Nos situamos literalmente sobre el aire, con el vacío bajo nuestros pies y un panorama de 360º de los Pirineos. Impresionante.
La experiencia valió muchísimo la pena, aunque barata no es, ya que costó subir 53e por persona más las actividades que quieras hacer.
Para nosotros fue el cierre ideal: después de cascadas, valles, pueblos y puertos como el Tourmalet, llegar aquí arriba fue como poner el broche final perfecto.
Miramos por última vez los Pirineos franceses desde casi 3.000 metros de altura antes de iniciar el descenso hacia España, rumbo al túnel de Bielsa. Un final de viaje de esos que se quedan grabados.
VALLE DE AURE
Naturaleza , pueblos de montaña y la esencia de los Pirineos
Esto se acaba y lo hacemos atraves de pueblos preciosos como Sainte-Marie de Campan, Arreau, Guchen o Saint-Lary-Soulan.
El túnel de Bielsa nos esperaba, cubierto de nieve, para decir adiós a estos bonitos paisajes.